SUEÑOS DE UN FUTURÓLOGO ECO-ESPIRITUAL

Una conversación con el estratega en sustentabilidad británico Hardin Tibbs
POR ROSS ROBERTSON

Aproximadamente hace cuatro años escuché por primera vez acerca de  una tendencia creciente del ambientalismo llamada “verde brillante” y exploré su aparición en el artículo “Una gama más brillante de verde: reiniciando el ambientalismo para el siglo veintiuno” (EnlightenNext, número 38, Octubre-Diciembre 2007).  Siendo yo mismo un antiguo activista, me encendí con el descubrimiento de una nueva manera de pensar respecto a la ecología y sustentabilidad que no castigaba la presencia humana en el planeta tierra sino más bien resaltaba nuestro potencial para rediseñar la sociedad moderna a través de la innovación tecnológica y cultural. Comencé a dar charlas y talleres sobre el tema, viajar a conferencias y conversar con todo tipo de gente – desde filósofos integrales hasta científicos climatológicos, desde artistas hasta activistas, ingenieros a hombres de negocios- De todas las conversaciones que tuve en el camino respecto de los diferentes enfoques del pensamiento verde brillante, algunos de los más interesantes los tuve con un inteligente y gentil caballero inglés llamado Hardin Tibbs.

Conocí al Sr. Tibbs en Washington, DC, en junio pasado en la ceremonia de premiación del Instituto Buckminster Fuller – un premio al diseño de US$ 100.000 anuales para el cual él actuó  como jurado este año – y me impresionó de inmediato. CEO de la firma consultora británica Synthesys Strategic Consulting, Tibbs es muchas cosas a la vez – un hábil futurólogo y planificador de escenarios, un analista de negocios y un experto en estrategia y diseño ambientalista. En los inicios de su carrera, fue de los pioneros en la aplicación de principios ecológicos para los procesos industriales, una disciplina conocida como “ecología industrial” que posteriormente se popularizó a través de libros como La Ecología del Comercio de Paul Hawken ó Cradle to Cradle de  Michael Braungart. También ha sido profundamente influenciado por el mismo Buckminster Fuller, cuyos escritos lo introdujeron a un orden de ideas antes desconocidos  para él.

“Bucky me dio permiso para pensar en grande”, dijo Tibbs en una charla que dio el día antes  de la premiación en DC, “pensar los pensamientos más grandes posibles sobre el mundo – que es, hacia donde vamos y qué deberíamos estar haciendo acá”. Continuó describiendo algunas de las mayores corrientes de pensamiento que crecieron a partir de estas preguntas fundamentales  y mientras más me metía en las complejidades de su radical perspectiva de futuro, más enganchado estaba. “Por un buen tiempo, la gente estaba como tratando de “salvar” a la naturaleza, “salvar” la biosfera, y mantener las condiciones naturales precedentes de la tierra”, explicó Tibbs. “Pero creo que ya es muy tarde para eso. La historia está en una suerte de marea. Uno de mis colegas en Global Business Network, Stewart Brand, creó la frase “historia en movimiento” allá por 2003. Y actualmente estamos en el medio de eso”.

Ahí quedó plantada la semilla para esta entrevista, cuando me di cuenta de que Tibbs había sido un colega cercano de Stewart Brand – uno de mis mayores héroes  ambientalistas y una influencia significativa en la evolución de mi pensamiento en los últimos años. Trabajaron juntos en los 90´s en Global Business Network, una firma de consultoría estratégica donde Tibbs se formó como futurólogo y planificador de escenarios. Brand es un semi-dios de la contracultura, como el antiguo Merry Prankster que creó el famoso Whole Earth Catalog in 1968 y enseñó a toda una generación de verdes anti-establishment  a cómo pensar fuera de la caja – y cómo instalar su primer panel solar. Siempre evolucionando su pensamiento, Brand, llegó a fundar un montón de emprendimientos innovadores, incluyendo WELL y la fundación Long Now. Su último libro, Whole Earth Discipline – un autoproclamado “manifiesto ecopragmático” que explora algunas de las más difíciles líneas divisorias entre el antiguo y nuevo pensamiento verde – ha levantado gran  controversia y sensación desde su publicación en el otoño 2009. Por lo mismo pensé que serviría como un provocador punto de referencia para mi entrevista con Tibbs, y no me equivoqué.

En el diálogo que sigue, Tibbs y yo discutimos varias de las ideas más importantes de Brand, a las que se refiere a veces como   “herejías ambientalistas”,  usándolas como plataformas de lanzamiento para nuestra discusión sobre el futuro de la humanidad y el futuro del ambientalismo, en un globo terráqueo en calentamiento acelerado. No siempre coincidimos, pero eso es parte de lo que hizo la interacción más valiosa. Tibbs es abierto de mente y sutilmente sofisticado –es dueño de una de las más escasas mezclas de conocimiento tecnológico e inteligencia espiritual que yo haya conocido. Esa es una combinación  que necesitamos ver  en lo más avanzado del verde brillante.

ENLIGHTENNEXT (EN): ¿Cuál es su definición de sustentabilidad?

HARDIN TIBBS (HT): Fundamentalmente, sustentabilidad significa que todo aquello que hacemos, incluyendo la tecnología que creamos y diseñamos, interfiere con la ecología – o lo que James Lovelock llama geofisiología – del planeta. El contexto planetario es siempre el punto de referencia.
Una forma de pensar el planeta es como un inmenso sistema de flujo de materiales. Y tú puedes pensar en nuestra economía industrial como otro inmenso sistema de transporte de materiales. Mientras la industria humana fue muy pequeña comparada con la naturaleza, no fue un tema relevante. Pero ha llegado a ser muy grande y está creciendo rápidamente también. Si tú miras las cantidades de metales tóxicos pesados que se mueven alrededor de la economía industrial, por ejemplo, casi siempre son muchas veces mayores que la presencia natural de esos mismos elementos en la biosfera. Hemos alcanzado una escala global de operaciones, y algo tendrá que cambiar a este nivel.
Por lo tanto tenemos que dar un vuelco en la forma  de pensar en la tecnología como algo que usamos para manejar o controlar a la naturaleza hacia algo que diseñamos para calzar en la naturaleza. Este cambio requiere algo de humildad y quizás sea por eso que nos parece tan difícil de hacer.  Pero si logramos encontrar la forma de hacer esto, nos dará una mezcla de lo natural y tecnológico, si se quiere – un tipo de tecnología que no va en contra de la textura de la naturaleza sino con ella.
La idea de tecnología avanzada no me molesta– ese no es el tema. El punto es el diseño y el patrón de uso de esa tecnología. Cuando pensamos en la posibilidad de grandes avances o descubrimientos, tendemos a pensar solo en términos de tecnologías avanzadas. Pero puedes tomar cualquier nivel de tecnología y diseñarlo para ser usado de diferentes maneras. Para ser sustentables, necesitamos aplicar este acercamiento de diseño ecológico por igual tanto a las tecnologías nuevas como a las antiguas.

EN: Esa es una distinción muy clarificadora, porque para mucha gente sustentabilidad típicamente significa alejarse de la tecnología y punto. La tecnología es vista como algo inherentemente crudo, tosco y automáticamente sinónimo de dominio sobre  la naturaleza. Ser capaz de decir, “No, la tecnología puede evolucionar, puede ser diseñada de manera diferente” – ese es un gran paso que a muchos ambientalistas les cuesta dar.

HT: Si, lo es. Pero el que una capacidad tecnológica sea buena o mala depende de cómo la usemos. Por lo tanto la manera como algo es diseñado es realmente el test de si es o no sustentable.

EN: Stewart Brand, a quien conoció  trabajando juntos en Global Business Network, tiene un gusto como pocos por levantar controversia en el mundo del medio ambiente. Pienso que eso es saludable, porque fuerza a mucha gente, a mí incluido, a reexaminar sus perspectivas y valores a la luz de los tiempos cambiantes.
En las últimas décadas, el mismo Brand ha cambiado de opinión acerca de muchas de las cosas que  tradicionalmente son más preciadas por los verdes, como el problema de urbanizaciones masivas, los riesgos de la energía nuclear y los temores alrededor de las terapias genéticas e incluso la ingeniería geo esférica. Cinco años atrás, lanzó su primer golpe a algunas de éstas vacas sagradas en un artículo del  Technological Review del MIT llamado “Herejías Ambientales”, y posteriormente lanzó un ataque a gran escala  con su nuevo libro “Whole Earth Discipline”. Pienso que cada una de sus “herejías” – urbanización, energía nuclear, ingeniería genética y geo ingeniería – es un interesante punto de referencia para expandir las fronteras de la conversación ambientalista. Si le parece, quisiera usar  algunas de ellas  como base contextual para nuestro diálogo.

HT: Ciertamente. Pienso que Brand se destaca en ser controversial. Una vez me contó que él viene del Midwest, y en su pueblo natal solían decir de los Brand, “si  tiras un Brand al río, seguro que flotará corriente arriba”. Entonces su pensamiento tiene esa calidad.
Lo fui a ver a raíz de la gira por su reciente libro Whole Earth Discipline y fue muy cuidadoso en decir, más o menos lo siguiente: “Miren, este libro es básicamente periodismo. Son las historias que cuento las importantes y deben sentirse libres de sacar sus propias conclusiones”.  Se cuidó de no posicionarse muy fuertemente en ninguno de los temas. Pero a él le gusta ser provocador. Y tiene tales maneras de decirlo.

EN: Lo sé. Y más que empujar su posición en ningún tema en particular, como decías, su mensaje implícito  es alejarse del romanticismo y del conservadurismo del pensamiento ambientalista clásico hacia el pragmatismo científico y el deseo de cuestionarse todo abiertamente. Yo lo veo como una metáfora del  ambientalismo mismo que evoluciona y esa es una de las razones porqué lo encuentro tan interesante.

HT: Bueno, esa disposición a ser flexible y a cambiar tu forma de pensar si hay nueva información, es algo muy positivo.

Tierra  Metrópolis

EN: Entonces, la primera de las herejías ambientalistas de Brand es sobre la  población, particularmente el movimiento demográfico global  desde modos de vida rurales a urbanos. Más de la mitad de la raza humana vive hoy en ciudades, lo cual suena aparentemente como un desastre ecológico. Sin embargo, más y más gente en el mundo ambiental, incluyendo a Brand, están refiriéndose en vez a las ventajas de la urbanización en términos de sustentabilidad. ¿Qué piensa Ud.? al respecto?

HT: Me parece que el crecimiento de la población global es más útil como  forma de medición que como un problema en sí. No es algo a lo que debemos temer o a tratar de manipular coercitivamente, porque nosotros somos mismos esos seres humanos de los que estamos hablando. No es un fenómeno externo. De hecho, usualmente uso el elemento poblacional y a donde puede ir en el futuro como una herramienta para  entender la película general, ya que el simple número de personas en el mundo es obviamente uno de los mayores generadores de consumo.
La población global aún está creciendo rápido. En 1999 alcanzó los 6 billones y éste año me parece que está alrededor de los 6,7 o 6,8 billones. Pero el punto interesante es que si bien aumenta, la tasa de aumento está bajando, en el fondo hay una desaceleración. Es como si estuvieras en tu auto en la carretera y sacas el pie del acelerador. El auto aún se mueve rápido pero empieza lentamente  a detenerse. En cierto sentido, son buenas noticias. Esta desaceleración es un fenómeno natural provocado por un mayor bienestar, mejor vivienda, alimento, empleo, salud, agua potable.   Estas tendencias bajan naturalmente las tasas de nacimiento. Otro gran factor es la educación, particularmente la educación femenina, incluyendo la posibilidad del control de natalidad. Estas cosas son no-coercitivas; la gente tiende a desearlas de todas maneras.
Hay una famosa ecuación del tiempo de Paul Ehrlich, llamada ecuación IPAT, en la cual el impacto ambiental  (I) es una función del tamaño de la población (P), cuan afluente es y cuanto consume ésta población (A) y el tipo de tecnología que usan y cuan limpia es (T). La ecuación de Ehrlich se ha sofisticado con los años pero esa es aún la manera básica de mirar el problema. Lo que dice es que si la población sigue aumentando y si también aumenta la afluencia, lo cual es difícil de rebatir toda vez que gran parte de la población mundial sobrevive con menos de un dólar al día,   luego la tercera variable, el factor tecnológico, es lo que debe llevar el peso de la ecuación. Y ello nos lleva al inicio de nuestra conversación sobre diseño sustentable.

EN: Exactamente. Como Brand señala, esta transición demográfica global está llevando a cientos de miles de personas cada día del campo a la ciudad – particularmente a las mega ciudades del mundo en desarrollo como Lagos, Nigeria y Sao Paulo, Brasil. Cuando pensamos en masas y masas de gente viviendo en ambientes urbanos extremadamente densos, es fácil imaginar, de manera Dickensoniana, el ambiente habitable  más escuálido. Pero Brand mira esta transición demográfica de manera distinta. La historia que él relata es una de mayor oportunidad económica, empoderamiento personal, conectividad social y el surgimiento de un enorme potencial creativo. ¿Estás de acuerdo con él?

HT: En estricto rigor, él está absolutamente en lo correcto. La proporción de gente en las ciudades está creciendo rápidamente y el número de personas en el campo está disminuyendo. La gran mega ciudad –al estilo de Sao Paulo, donde encuentras villas miseria densamente pobladas al lado de los enclaves de los súper-ricos, es un fenómeno creciente en el mundo. He visto en lugares como Sao Paulo que las villas miseria son efectivamente enormemente creativas. Es toda una experiencia ver lo que ocurre allá.
Al mismo tiempo, tengo que decir que desde una perspectiva de más largo plazo, no me parece ésa una solución sustentable.
Debido al gran número de personas en el planeta ahora y al hecho de que tomará algún tiempo lograr la transición hacia la sustentabilidad, creo que por un plazo intermedio, Brand probablemente está en lo cierto. Tendremos que trabajar en esto durante al menos un rato. Por lo tanto sí creo que los nuevos conceptos de diseño urbano serán un  foco principal en la innovación sustentable de los próximos años y probablemente varias soluciones surjan de ello. Pero, si fueras a pedirme que mire varias décadas o incluso siglos hacia el futuro, me imagino que lo que veremos serán pequeñas ciudades sustentables a lo largo de los países, en vez de  éstas concentraciones de gente en unas pocas zonas geográficas – ciudades medidas más en términos de cientos de miles o unos cuantos millones, pero no decenas de millones.

EN: ¿Por qué dices esto?

HT: Si tú piensas en éstas ciudades en términos de su huella ecológica y cómo se interrelacionan con el ambiente a su alrededor, será probablemente más sencillo administrar esto como una serie de células menores insertas al territorio. En algún sentido,  serían como las ciudades amuralladas del renacimiento, con perímetros bien definidos – no para proteger a los ciudadanos de las tribus guerreras sino para proteger a la naturaleza de los ciudadanos. Pienso que veremos el establecimiento de fronteras muy claras y definidas entre las ciudades y las zonas agrestes  que las rodeen. Pero, en el intertanto, estas mega ciudades estarán con nosotros por un rato.

La Energía Nuclear y el Futuro de la Energía

EN: La segunda de las herejías ambientales de Brand es la energía nuclear. Y ciertamente ha estado sacudiendo un nido de avispas con éste tema. Junto a James Lovelock, padre de la famosa hipótesis Gaia, es probablemente el ambientalista que más ha abrazado la energía nuclear y ha argumentado que podría ser nuestra mejor solución de corto plazo para prevenir el catastrófico calentamiento global. De acuerdo a su razonamiento, no hay otra cosa que hacer sino apagar suficientes plantas eléctricas a carbón y reducir las emisiones de carbono, con toda rapidez para evitar un escenario climático de pesadilla. Tengo curiosidad de escuchar tu mirada sobre esto. ¿Cómo ves el futuro de nuestra energía en relación al cambio climático?

HT: Ciertamente estoy de acuerdo en que el abastecimiento energético futuro es un tema de fondo y real, no sólo debido al cambio climático pero también por el tema del petróleo. Y si eres una gran compañía energética o un gobierno, esto es un verdadero dolor de cabeza. Al mismo tiempo  estas tratando de reducir las emisiones de carbono y de lograr satisfacer las crecientes demandas de energía. Habiendo trabajado en compañías de energía y para gobiernos, entiendo la difícil posición en la que están. Pero, si me quito mi sombrero de asesor corporativo y me pongo únicamente mi sombrero de futurólogo, entonces la situación comienza a verse distinta. Y probablemente aquí es donde diverja levemente del punto de vista de Brand.
Uno de los argumentos de James Lovelock, que creo que Brand ha rescatado, es que el total de la industria debería quedar herméticamente sellada de la naturaleza, y que la energía nuclear es buena porque la cantidad de desechos que genera – olvidándonos por un rato que es radiactiva – es muy menor. Si toda la electricidad fuera nuclear, sólo generaría algo así como el peso de una barra de chocolate, por persona al año. De ese punto de vista, es un problema bastante contenido y manejable, comparado con el impacto mundial del calentamiento global. También sabemos que la energía nuclear puede generar grandes cantidades de energía por largos períodos de tiempo, que es lo que necesitamos para nuestro consumo industrial actual. El ejemplo francés es destacable, donde se construyeron gran cantidad de plantas nucleares convencionales en un corto período de tiempo y hoy tienen una de las bases más bajas de generación de carbono en todo el mundo.
Conozco de donde viene este pensamiento de Brand. Pero, es una línea de argumento estática, y las cosas no son estáticas. Una cosa  que podemos decir sobre el futuro es que tendrá todo tipo de cosas en él, de las que nada sabemos en el presente. Otra cosa que también podemos decir es que todos los pensamientos que tengamos sobre el futuro dependen del tipo de supuestos que deseemos imponer a nuestra forma de pensar. Si hiciésemos los mismos supuestos que Brand y Lovelock han tomado, podríamos llegar a las mismas conclusiones. Si yo asumiera, por ejemplo, que la demanda global de energía continuará incrementándose de la misma manera que lo está haciendo actualmente y que las únicas tecnologías que estarán disponibles a futuro son las que ya conocemos hoy, y más aún, que la intensidad de la energía industrial se mantendrá aproximadamente igual a como está ahora, entonces bajo esas restricciones, yo estaría de acuerdo con ellos. En dicho caso, las renovables nunca serán suficientes.  Si las renovables no pueden hacer el trabajo por sí mismas, y no pudiéramos usar combustibles fósiles y no existiera nada más, entonces no nos quedaría más que la nuclear.
Con ese marco de supuestos, puedes ver cómo llegas lógicamente a esa misma visión. Pero, yo podría pintar un juego de supuestos totalmente diferente que nos llevarían a una visión distinta.

EN: ¿Cómo sería eso?

HT: Bueno, mi visión es que, históricamente, está ocurriendo una de-carbonización de la oferta mundial de energía y esa tendencia probablemente seguirá así. En otras palabras, el porcentaje de carbono a hidrógeno en los combustibles que usamos ha ido decreciendo por cientos de años. Volviendo a la vieja sociedad agrícola, nos iniciamos con madera, la que tiene un alto porcentaje de carbono. Luego nos movimos hacia el carbón, el que tiene apenas algo menos de contenido porcentual de carbono por unidad de energía liberada. Entonces nos movimos al petróleo – gasolina – el cual tiene menor contenido aún de carbono. Y ahora nos estamos moviendo hacia el metano, o el gas natural, el cual tiene menos aún. El metano tiene un componente de carbono, y lo puedes ver en su fórmula- CH4 –pero es principalmente hidrógeno.
Cuando proyectas esta línea de tendencia, encontrarás que para el año 2030, el promedio de intensidad de carbono en la mezcla  de combustibles en el mundo será menor que la intensidad de carbono del metano. Y lo anterior es de por sí casi suficiente para mirar un escenario de continua de-carbonización donde la energía nuclear no está incluida. Ni siquiera he tocado en éste análisis a todo el capital de riesgo que está invertido en la búsqueda de tecnologías más exóticas que podríamos ver en algún tiempo más. Ni siquiera me he referido aún al lado de la demanda a través de ahorros y eficiencias, las cuales son una parte crítica de la huella de sustentabilidad y tiene el potencial de cambiar el paisaje considerablemente. Por ello, si yo estuviera en el negocio de construcción de grandes plantas nucleares, miraría todo lo anterior- la continua descarbonización de la oferta energética global, la mayor disponibilidad de fuentes fósiles de bajo contenido de carbono, las reducciones de demanda a nivel de usuario y los largos plazos necesarios para que las nuevas plantas nucleares recuperen su inversión-y pronto estaría preguntándome respecto de cuáles son los plazos de recuperación que obtendré.

EN: Veo lo que quieres decir.

HT: Por supuesto, también tenemos que estar abiertos a la posibilidad de que seamos sorprendidos por algo mucho más rápido y pequeño-algún descubrimiento fundamental. ¿Qué pasa si un nuevo aparato aparece?, tal vez podría ser un pariente lejano de la energía nuclear, pero sin pérdida de neutrones, que fuera suficientemente seguro como para tener uno en tu propia casa...  Capaz que fuera del tamaño de un televisor, produciría treinta kilowatts y es libre de carbono.
Si miro la situación energética poniéndome mi loco sombrero de futurólogo, veo nueva física y probablemente nuevas fuentes  de energía en el horizonte.
Pero, para poder ver eso, realmente debes mirar el borde. El centro es siempre muy lento en identificar los desarrollos del borde, la frontera, porque simplemente no es su labor. Está tratando  de mantener las cosas estables y comprensibles. Pero, si intentas ver aquello que podría en realidad ocurrir, en vez de pensar en que vas a necesitar hacer al respecto, entonces aparecen un montón de cosas interesantes en el margen. Posibilidades más exóticas como la fusión fría, por ejemplo, lo cual entra en la categoría de la energía ambiente-es decir aquella energía que está disponible a nuestro alrededor, dondequiera que estemos.

EN: ¿No dirían algunas personas que estamos renunciando a nuestra responsabilidad como administradores del planeta si simplemente cruzamos nuestros dedos con la esperanza de que la fusión fría nos salve?

HT: Claro, por eso es que fui cuidadoso en señalar que me estaba poniendo diferentes sombreros! Y esto es porque si me saco el sombrero de futurólogo y me pongo el corporativo o el de planificador gubernamental, diría que está todo bien, pero no me puedes pedir que cree políticas basadas en tecnología que tú crees que puedan existir pero que de la cual nadie dispone de momento. Eso es irresponsable. Y por cierto veo eso. La marina de EEUU por ejemplo, ha continuado realizando investigaciones en el área de la fusión fría, y es bastante claro que éste es un fenómeno genuino. Los científicos han estado publicando  sus descubrimientos revisados por sus pares y aún no está tan cerca de ser manejado a una escala mayor, pero que el tema sea controvertido  solo está demorando la inversión en éste campo.
Entonces, sí estoy de acuerdo que existe un peligro de delegar la responsabilidad, como Ud. dice. Pero creo que también hay una responsabilidad para ser mucho más abierto con estos descubrimientos marginales  y a empezar a encontrar maneras de reconocerlos y acelerarlos.

EN: Eso tiene sentido. Creo que la línea de razonamiento de Brand es que simplemente no podemos darnos el lujo de esperar y esperar. Tenemos que tomar una decisión ahora. Creo que esa es una de las más duras preguntas que debemos respondernos: ¿cómo caminamos la línea entre  el optimismo y el pragmatismo, idealismo y urgencia? Desde tu perspectiva, ¿Es adecuado decir que estamos en un cuello de botella con respecto a la sustentabilidad del planeta o pensar en términos de cuellos de botella  es el resultado de supuestos que no están bien planteados?

HT: Esa es una pregunta muy importante. Hay un verdadero problema. Es sólo que no creo que sea un problema terminal si lo abordamos de la manera correcta – y en particular, si comenzamos a diseñar la tecnología de otra manera. Hay soluciones potenciales, pero no son parte de la manera usual de hacer las cosas. Ellas requieren una nueva forma de pensar. Es como la famosa frase atribuida a Einstein: No puedes resolver un  problema desde la misma mentalidad que lo creó. Por lo que el desafío que este cuello de botella nos está imponiendo es que si seguimos avanzando como estamos, sí estaremos en problemas.
No puedo probar que mi versión optimista del futuro es el futuro. Es posible que fallemos y que terminemos viendo el colapso de nuestra civilización. Es una posibilidad. Pero mi interés básico   no es describir cómo  todo puede salir mal, porque hay un montón de gente allá afuera explicando exactamente eso como todo puede terminar en un horrible desastre. Yo estoy mucho más interesado en tratar de explicar cómo las cosas pueden resultar bien, porque es muy importante crear escenarios positivos y optimistas. De otra manera la gente se desanimará inevitablemente. Si toda esa gente tan bien informada está diciendo que no hay esperanza, entonces eventualmente,  podrías terminar rindiéndote. Pienso que debemos evitar que caiga ese tipo de oscuridad psicológica sobre esta situación.
Esto es, de hecho, una de mis mayores preocupaciones. Me pongo muy cauteloso cada vez que pintan el futuro como algo de lo que debemos temer, porque creo que FDR estaba en lo correcto cuando decía: A lo único que debemos temer es al temor. Las respuestas  basadas en miedos respecto de  futuros que son proyectados pero no absolutamente ciertos son en sí mismos mucho más un problema que aquellas  cosas que tememos.

Ingeniería Climatológica

EN: Siguiendo con el tema de cambio climático, hablemos por un momento sobre geo ingeniería. Esta es otra de las herejías ambientales de Brand- la idea de que puede ser necesario en algún punto intervenir activamente en el clima de la tierra, ya sea mediante reflejar la luz solar hacia afuera del planeta o bien encontrar alguna manera de bombear CO2 fuera de la atmósfera. Ideas como éstas eran totalmente prohibidas para cualquier ambientalista que se preciara de serlo. Pero están comenzando a escucharse cada vez más  estos días, desde el libro Jeff Goodelll colaborador de la revista Rolling Stone, llamado “Como enfriar el planeta” hasta la idea  el ex ejecutivo de Microsoft Nathan Myhrvold de bombear partículas de dióxido de azufre a la estratósfera de manera de bloquear parte de la luz solar. Lo que llama la atención que hayamos alcanzado un punto en que ambientalistas serios estén comenzando a considerar estas cosas como temas de debate.

HT: Es curioso ¿no? ¡Por alguna razón creemos que será más fácil cambiar el planeta que cambiar nuestro propio comportamiento! Eso es lo que estas propuestas de geo ingeniería están diciendo.
Un gran número de éstas propuestas  me suenan como simple arrogancia-por ejemplo, la idea de poner un espejo gigante o un filtro solar en el espacio. Eso me parece que tiene problemas sistémicos tan obvios. Seguro, podrías poner un gran filtro solar y reducir el calor producido pero eso no haría nada para detener la acidificación de los océanos por la elevación de los niveles de CO2.  En efecto, podríamos decir entonces que podemos seguir utilizando combustibles fósiles porque ahora tendríamos este escudo en el espacio, pero el CO2 no  sólo está causando el calentamiento global. También está causando cambios químicos que son peligrosos por sí mismos y nuestro espejo protector nada podría hacer contra esto. De hecho, incluso podría empeorar la situación, porque una vez que el espejo esté instalado la gente daría un suspiro de alivio  y diría, “Ah bien, ahora ya no tenemos que preocuparnos tanto de las emisiones de carbono”. ¿Y qué tal si hemos proyectado mal  el futuro y  finalmente el riesgo termina siendo un enfriamiento y no un calentamiento global?  Todavía existe la posibilidad de que un enfriamiento global pudiera ser la consecuencia de un calentamiento global, porque el rápido calentamiento actual que está derritiendo el hielo en lugares como Groenlandia también amenaza con bloquear la corriente del Atlántico Norte, la cual podría empujarnos a una mini era del hielo.
El problema aquí es que éstos potenciales son bastante bien comprendidos pero los modelos climatológicos no son capaces de incorporarlos  en sus proyecciones. Así, nos encontramos en la absurda situación donde las compañías están tratando de decidir qué temperaturas habrá en determinado lugar en el año 2050 cuando ni somos  capaces de proyectar el clima con unos  pocos meses de anticipación. Nuestros modelos computacionales son bastante frágiles. Son grandes, caros, costosos de construir y difíciles de cambiar porque bloquean un set estrecho de supuestos acerca de las variables que pueden manipular. Son como un enorme  barco carguero, toma mucho tiempo moverlos y cuando te das cuenta que algo falta toma siglos adaptarse. Desde mi perspectiva como un planificador de escenarios, lo que realmente necesitamos es algo más parecido a una lancha de carrera, rápida y ágil, explorando la costa del futuro.
Supongo que debo distinguir mi punto de vista de los negacionistas climáticos, lo cual ciertamente no soy. El cambio climático está ocurriendo ahora mismo. Lo que pasa es que las causas exactas y los efectos exactos son menos claros. Y una de las grandes preguntas respecto a la geo ingeniería es, “¿Puede ésta incluir diferentes escenarios?”, Debería, porque hay mucho en juego en todo esto.

EN: ¡Muy interesante!  Probablemente se resume en la pregunta con la que comenzaste, respecto a si es más fácil cambiar al planeta que cambiar el comportamiento humano. Supongo que el argumento para mantener a la geo-ingeniería vigente sobre la mesa, pesar de lo espantoso que suena, es que sí podría ser más difícil  cambiar nuestra forma de actuar.

HT: El punto es que, si decidimos que no haremos el esfuerzo para reducir nuestras emisiones de carbono,  entonces nuestro comportamiento actual simplemente continuará. Seguirán acumulándose los problemas y las respuestas parciales que podamos proveer a través de la geo ingeniería tendrá otros efectos secundarios que no podemos aún anticipar. Así, desde el punto de vista de los sistemas, es una solución muy poco elegante.

EN: Todavía no he escuchado a ningún ambientalista serio opinar sobre la geo-ingeniería  basado en su elegancia. Pienso que tiene más que ver con nuestra conversación previa sobre si estamos o no en un cuello de botella y el grado en que la urgencia de la situación demande respuestas potentes - así sean imperfectas o poco elegantes.
El físico David Keith de la Universidad de Calgary, por ejemplo, que es uno de los activos y articulados partidarios de la investigación en geo-ingeniería, presenta una analogía entre geo-ingeniería y quimioterapia. Nadie quiere hacerse una quimioterapia, dice. Es un tratamiento terrible. Pero la mayoría de los pacientes con cáncer están contentos de tener una opción.

HT: Creo que comparar con la salud es una buena  analogía.  Hemos sido muy agudos en tratar al cuerpo humano como una máquina y hemos llegado a ser muy buenos en reemplazar las diferentes piezas y partes.   Pero sabemos que el cuerpo humano no es realmente una máquina y que las partes que le colocamos son en verdad extrañas al cuerpo y su estructura orgánica. Tenemos  terapias alternativas que tratan de ser más sutiles y enfrentar las razones psico-genéticas del porqué alguien no está bien. Pero también tenemos tecnologías médicas en el horizonte que podrían promover al propio cuerpo a regenerarse y restituir órganos dañados o enfermos, lo cual sería mucho mejor para la salud de una persona.
Así, yo veo a varias de éstas propuestas ingenieriles como una pieza de reemplazo de cadera. No digo que no funcionen en plazos más bien cortos y que no sean la ingeniería más brillante - pero ¿son realmente ecológicas? ¿Es la geo-ingeniería más un reconstituyente de órganos o más bien un pedazo de titanio que reemplaza un hueso roto?

Más Allá del Verde Brillante

EN: Hay una herejía ambiental más de la que quisiera hablar contigo, y ésta es una a la que Brand nunca menciona: espiritualidad. En los últimos años, siempre me ha chocado lo difícil que es tener una conversación seria en los círculos ambientalistas sobre temas como el espíritu, la conciencia, y la evolución interior del ser humano. Este fue precisamente el caso cuando tuve la oportunidad de sentarme a charlar con Brand hace algunos meses, pero él no está solo en todo esto. A través del ala más progresiva del movimiento ambientalista, al cual yo típicamente llamo el “verde brillante”, la espiritualidad pareciera ser una suerte de tabú. ¿Por qué crees que ocurre esto?

HT: Es extremadamente difícil hablar de esto, incluso en una audiencia interesada en el medio ambiente, porque las personas están en diferentes etapas en el camino del autodescubrimiento y autodesarrollo. Todos piensan que tienen algún grado de conocimiento de sí mismos, y por supuesto que lo tienen. Pero reconocer que uno siempre puede aprender más y que hay cosas que uno aún no comprende, requiere mucha madurez. Carl Jung solía describir nuestra personalidad como algo no finito pero que seguía creciendo mientras más uno  comprende. Según él  la personalidad misma es un espacio de exploración y desarrollo sin límite. Y esa perspectiva-donde descubres que no hay un destino final y que siempre hay más-es una lección de humildad. No sabes cuánto más lejos puedes llegar, más allá de lo que puedas concebir en el momento.
Pienso que la mayoría de las ideas anteriores sobre futurismo y ambientalismo no seguirán funcionando por mucho tiempo más, porque me parece que hemos alcanzado un punto donde cualquier esperanza de comprender cabalmente el futuro deberá incorporar el elemento espiritual. Y será difícil para alguien como Brand aceptar ese tipo de dimensión en el debate. No quiero aparecer como si estuviera criticándolo, ya que tengo mucho respeto por lo que él hace. Pero de alguna forma, la diferencia entre la vieja y nueva forma de pensar es precisamente la aparición del espíritu como uno de los elementos en la mezcla.
De hecho, mientras más lo pienso, más quiero describirme ante sus lectores algo así como un “futurólogo eco-espiritual”. Porque mi visión del futuro no es solamente la del tipo “salvemos el medioambiente” y eso sería todo. Después que resolvamos todas las crisis medioambientales-después que hayamos hecho la paz con la naturaleza y creado un orden tecnológico planetario que mantenga a todos con un alto nivel de vida- entonces ¿qué?, ¿Más allá de ese punto hacia donde querremos ir?
Como yo  lo veo, la sustentabilidad ecológica es realmente una plataforma para el siguiente paso en la evolución cultural, en el cual la cultura toda empieza a moverse a niveles más elevados de desarrollo espiritual, autoconocimiento y avance. ¡Piensa en las expresiones artísticas y culturales de una sociedad como esa! Quiero decir, algunas personas podrán desear explorar el espacio o algo parecido, pero a pesar que me gusta Star Trek, es aún una suerte de versión cultural del siglo veinte, con algunas mejoras. Más bien imagina Star Trek, con una dimensión espiritual incorporada en la imagen - tendrías toda esa tecnología, el planeta estaría “reverdecido”, sano y bello, todos los bosques habrían vuelto a crecer y el clima estaría estabilizado y todo eso. Pero la raza humana está ahora desarrollando una cultura capaz de alcanzar mucho más allá, porque todos los niveles inferiores de la pirámide de Maslow ya se habrían satisfecho, como Buckminster Fuller diría, para el 100% de la humanidad.  Una cultura que se auto-actualiza - eso es estar en el camino positivo.

EN: ¡Ese es un  mundo en el que quiero vivir! Y hay una paradoja interesante aquí, porque probablemente hay un cierto grado de evolución cultural y espiritual que deba ocurrir primero para llevarnos al punto donde podamos alcanzar y establecer las tecnologías sustentables en todo el planeta.

HT: Tienes razón. Es paradójico porque el desarrollo cultural y espiritual es a la vez un requisito y un objetivo a alcanzar. A menos que logremos suficiente capacidad espiritual para balancear la capacidad tecnológica que tenemos ahora, probablemente terminemos friendo el planeta.
Solamente es nuestro nivel de conciencia lo que mantiene a la tecnología en balance y la convierte en una herramienta útil para el futuro, en vez de una herramienta destructiva. Las preocupaciones externas sobre el medioambiente son, por supuesto, inmensamente importantes, pero a menos que tengamos la capacidad interna para realmente verlas, responder a ellas y tomar acción, entonces y solo entonces, ello no ocurrirá.
Pienso que es importante enfatizar  la continuidad entre lo interior y exterior, porque una de las características del pensamiento moderno es compartimentar, y aún acarreamos esto en el debate. Quisiéramos pensar en el “medioambiente” aquí y el “espíritu” allá, ¿entiendes? Incluso el movimiento progresista tiende a dividir las cosas en temas separados y debemos aprender a estirarnos para ver la película completa y luego encontrar maneras de expresar, apuntar y conectar todo para que tenga sentido.

EN: No podría estar más de acuerdo. Y debo decir que me encantó el término que acabas de acuñar para ti mismo. Como un futurólogo eco-espiritual, ¿Cómo describirías tu misión?  Si tuvieras un manifiesto, ¿Qué diría?

HT: Esa es una pregunta genial. Creo que sería una orientación profundamente creativa hacia el futuro-una que estaría motivada por la esperanza y el optimismo, no por  miedo. Una que busca un mejor futuro para la humanidad en un planeta saludable, que reconoce el espíritu y la que usa todos nuestros conocimientos y habilidades, de alguna manera, hacia una evolución más profunda.
En un cierto nivel, nuestros problemas como sociedad industrial globalizada están intensificándose muy rápidamente, y pareciera que estamos empujando al planeta hasta el borde del precipicio. Cuando sólo te enfocas en eso, la situación parece terrible. Pero en otro nivel, el potencial para un cambio positivo también se está acelerando muy rápido. A veces se dice que cada período de la historia es particularmente especial cuando uno lo está viviendo, pero a pesar de ello, yo tengo la sensación que éste sí es un tiempo muy especial. Es un tiempo en que algunas cosas se están moviendo muy claramente hacia una crisis- la economía y el medioambiente son los ejemplos obvios-y éste es el resultado de la vieja manera  de ser y hacer las cosas.
Parte del desafío que enfrentamos,  fuera de las economías comunitarias asiáticas,  es que cuando las cosas van mal el empuje individualista de la sociedad occidental nos ha dejado aislados. La gente se ha dado cuenta de los límites y las consecuencias indeseadas de ello y están tratando de alejarse de esa actitud. Estoy pensando en la “bendita intranquilidad” de la que habla Paul Hawken y el movimiento de Transición y las miles de otras iniciativas progresistas. No todo en el individualismo es malo: los últimos cientos de años han sacado al individuo del océano social, hacia la conciencia de sí mismo. Ahora, estamos preparados para forjar algo nuevo – una sociedad densa de individuos diversos.
Es también un desafío personal mantenerse tranquilo frente al cúmulo de cambios que cruzan la sociedad lo que se relaciona directamente con el rol del espíritu en todo esto. ¿Podemos, frente al cambio abrasador, mantener la fe de que éste no es el fin del mundo sino el comienzo de uno nuevo-un mundo que depende de que nos mantengamos ahí y co-creemos una nueva historia juntos? ¿Podemos sentir que, bajo la superficie  de ésta fuerte turbulencia, hay una corriente más profunda, un llamado evolutivo que está produciendo una significativa transformación global?
El tratar de entender el futuro a la luz de esta visión va mucho más allá del antiguo futurismo. Mirar hacia el futuro ahora significa mirar más allá del  modernismo mundano. Se requiere algo más y a eso es lo que me refiero con “futurólogo eco-espiritual” – una frase que sonará absurda para la mente modernista. La precisión de pensamiento aún es de vital importancia pero creo que se requieren cualidades extra como intuición, empatía, amor por la naturaleza y sensibilidad para lograr  entender el nuevo paisaje que se nos presenta mientras la vieja manera de ser se deshace como la niebla de la madrugada.

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Traducido por: Alejandro Ergas

 

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