PULSO

Cumpleaños de una cultura emergente, Charles Darwin
Aplausos: Michael Dowd en la revista Discover
Evolucionarios: Una entrevista con Jean Houston
Almas en transición
Conceptos kósmicos: Definiendo “interioridad” y más

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Vámonos de fiesta como en 1859

En caso de que hayas estado perdido en la selva y te perdiste las noticias, este año se conmemoró el cumpleaños número 200 de Charles Darwin (12 de febrero) y el 50 aniversario de su obra de arte del cambio de paradigma, El Origen de las Especies (24 de noviembre). Y alrededor del mundo, el interés por la vida y el trabajo de este prominente evolucionario nunca fue mayor. Además de la continua cobertura de prensa, los libros y documentales que aparecieron durante el año, cerca de 740 eventos conmemoraron el cumpleaños de Darwin en 45 países. Desde grupos de estudio en universidades hasta enormes instalaciones en museos, la diversidad de celebraciones resaltaron lo profundo que los descubrimientos de Darwin han influenciado cada aspecto de la cultura humana, dejando ningún área sin tocar.

Entre febrero y mayo, en Frankfurt, la Schim Kunsthalle de Alemania exhibió más de 150 pinturas, dibujos, litografías y material documental poco conocido en la muestra El Arte de Darwin y la Búsqueda de los Orígenes, publicitada como “el primer enfoque sobre las implicancias del darwinismo en el arte”. Y cruzando el charco, en Connecticut, una exhibición de la Universidad de Yale también reclamaba estar “explorando, por primera vez, el impacto de las teorías de Darwin en las artes visuales”. (Dado que la exhibición de Frankfurt comenzó una semana antes, pensamos que la primicia es de ellos).

En la misma época, la anciana ciudad francesa de Clermont-Ferrand fue anfitriona de una serie de conferencias académicas sobre la teoría darwiniana, mientras la ridiculización del creacionismo religioso agitaba crecientemente los medios masivos galos. Por otro lado, más de mil congregaciones cristianas representando a 15 países se reunieron para celebrar el “Fin de Semana de la Evolución”, desafiando por sí mismos al creacionismo y explorando por qué, para muchos de los creyentes, no existe verdadero conflicto entre la selección natural y Dios.

Volviendo a la vereda de la casa de Darwin, la organización Darwin 200 estuvo ocupada organizando las celebraciones de este año a través de todo el Reino Unido, con el Museo de Historia Natural de Londres presentando “la exhibición más grande del mundo” de su santo patrono. EnlightenNext pagó por verla y encontramos que ver los especímenes originales de Darwin y sus notas de cerca es una experiencia de hecho muy poderosa.

Pero dejemos que los Californianos den la nota fuera de lo común: la Universidad de Standford contrató un charter Boeing 757 para que alumnos con buen poder adquisitivo se embarcaran en “El viaje del Beagle en Jet privado”. Esta expedición de tres semanas alrededor del mundo venía repleta de guías turísticos, “las más finas habitaciones y cocina gourmet”, y paradas en las islas y playas paradisíacas que Darwin visitó durante su bastante más arduo viaje que duró cinco años. Ahora, si eso no es evidencia de evolución, no sabemos cuál puede ser...

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Aplausos para la revista científica Discover por sugerir discretamente la posibilidad de una nueva espiritualidad evolucionaria en un artículo sobre las muchas áreas de la vida humana que han sido tocadas por las peligrosas ideas de Darwin desde que El Origen de las Especies fuera publicado en 1859. En el artículo “Todos vivimos en el Mundo de Darwin”, la autora Karen Wright sugiere que “atrapada en una dimensión sobrenatural, la creencia en la evolución podría evolucionarse a sí misma hacia una especie de religión”. Citando el trabajo del sacerdote y paleontólogo Pierre Teilhard de Chardin, uno de los padres de la espiritualidad evolucionaria, y al “evangélico evolucionario” Michael Dowd, autor del libro Gracias Dios por la Evolución  (Thank God for Evolution), Wright va donde pocos escritores de ciencia han ido antes: a reconocer que la evolución puede entregarle a los seres humanos un significado que va más allá del reino material.

Aplausos para los Líderes Evolucionarios, una reunión de 35 maestros, activistas, autores y líderes espirituales que se reunieron el verano pasado en el centro de Deepak Chopra en Carlsbad, California. El evento, que fue patrocinado por la Fundación Fuente de Sinergia (Source of Synergy Foundation) e incluyó prominentes figuras como Jean Houston, Barbara Marx Hubbard y Michael Beckwith, ya produjo un primer resultado positivo: la recolección de firmas por “Un llamado para la Evolución Conciente”. Liderado por el socio de contenido de la edición en inglés de la revista EnlightenNext, Care 2, la breve declaración ya ha reunido más de 36 mil firmas. Este modesto éxito es particularmente notable por el secreto a voces que existe de que este tipo de reuniones de alto nivel tienden más a los fracasos que a los éxitos. En lugar de lograr síntesis más elevadas, a menudo sucumben a egoicos debates innecesarios o sesiones improductivas en las que se comparte pero se logra poco. Estos líderes evolucionarios buscan ir más allá de esta tendencia y ya se han organizado en grupos de trabajo semi permanentes para planificar diversos proyectos, incluido un libro y un documental, así como una nueva reunión. El tiempo va a decir si estos líderes son capaces de trascender los problemas que han experimentado este tipo de grupos en el pasado.

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Jean Houston: La artista social

Jean Houston ha llevado lo que sólo puede llamarse una vida mítica. Como investigadora pionera en estados alterados, estudiante de la Liga de la Hiedra,  “psicóloga sagrada” y consultora espiritual para líderes mundiales, Houston ha dejado su marca en casi todas las aristas del movimiento para despertar a la humanidad a su potencial individual y colectivo más elevado. Inspirada por amistades con pensadores tan revolucionarios como Pierre Teilhard de Chardin, Aldous Huxley, Joseph Campbell y Margaret Mead, Houston ha desarrollado una síntesis única de práctica espiritual y activismo cultural que ha llamado “arte social”. A través de sus 26 libros, que incluyen Tiempo de Saltar (Jump Time) y Una Pasión por lo Posible (A Passion for the Possible) y un extenso programa internacional de talleres y conferencias, ha ayudado a miles de individuos a encontrarse con la demanda creciente de nuevas formas de creatividad y liderazgo en lo que ella llama “los tiempos más importante de la historia humana”.

¿Por quién se siente más influenciada?
-Por Margaret Mead, quien vivió con mi marido y conmigo durante los últimos seis años de su vida y quien me enseñó lo que sabía sobre “cómo funciona el mundo”.

Usted debe ser la última persona viva que conoció a Pierre Teilhard de Chardin, ¿cuál fue la lección más importante que aprendió de él?
-Que la tentación de convertirse en lo que él llamaba el Omega está siempre presente, llamándonos siempre a ir más allá en nuestro viaje evolucionario. O como el poeta Christopher Fry dijo: “El corazón humano puede ir  a las profundidades de Dios”.

¿De dónde cree que viene su reconocida habilidad de comprometer y encantar a una audiencia?
-Parte viene del hecho de que crecí en el negocio del espectáculo. Además, siento que estos son los tiempos más importantes en la historia humana y lo que hacemos y cómo nos desarrollamos va a hacer una diferencia en si crecemos o morimos como especie. La comunicación de esto es lo que me motiva a mí y a los participantes de mis conferencias y seminarios. Es “tiempo de saltar!”.

¿Qué cree que le va a suceder después de que muera?
-¿A mí? Voy a entrar en rehabilitación, algunos meses de descanso y recuperación, y luego seré enviada nuevamente con un trabajo nuevo y más difícil. De hecho, creo que la vida en una forma o en otra es continua y que nuestro ser esencial de alguna forma participa en los continuos descubrimientos del universo a través de nuestras variadas formas de vida y experiencia.

¿Cuál es el mayor obstáculo que ha enfrentado en su trabajo continuo para lograr una forma nueva de vernos a nosotros mismos y al mundo?
-El fundamentalismo de cualquier clase, de pensamientos, de ser o de acción. Y con él, el miedo a lo nuevo.

Si pudiera volver atrás en el tiempo para ser testigo de un evento histórico, ¿cuál sería?
-El nacimiento del universo, haya sido una explosión o un rebote.

De las muchas cosas a las que ha contribuido en el curso de su vida, ¿de cuáles se enorgullece más?
-Ayudé a la señora Clinton a prepararse para su viaje inicial a Asia y le aconsejé llevar a su hija, Chelsea, con ella para mostrarle a las mujeres de la India una maravillosa relación madre-hija. Se cree que por ese viaje, nacieron 50 mil bebés mujeres que de otra forma habrían sido abortadas o asesinadas al nacer.

¿Qué cree que va a estar a la vanguardia de la conciencia en el año 2059?
-Espero que no sea la supervivencia, prefiero que sea la creatividad mundial para desarrollar una nueva ecología entre las personas y el planeta.

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MAESTRO SHEN-YEN (1939-2003)

Fue un momento como sacado de una clásica fábula zen, En 1949, un joven chino, buscador y practicante zen, estaba en un período de descanso de su vida militar visitando algunos maestros zen locales en el campo de la China. Una noche, el joven se quedó despierto hasta tarde, meditando, cuando se dio cuenta de que había otro monje cerca de él, un practicante más adulto, que lo impresionó por su presencia y su actitud. Luego de pedirle si podía responderle algunas preguntas, el joven comenzó a hacer un torrente de preguntas y dificultades que le habían surgido durante su práctica espiritual. El monje mayor escuchó de cerca, pero su única respuesta después de cada pregunta fue: ¿Eso es todo?. Finalmente, después de un par de horas, las preguntas del joven buscador se habían agotado e hizo una pausa, dudando por una fracción de segundo. En ese momento, el monje mayor se movió. ¡Bang! El monje golpeó la plataforma en la que estaban sentados y rugió. ¡Toma todas tus preguntas y suéltalas! ¿Quién tiene todas estas preguntas? En ese instante, el joven buscador experimentó su primer satori.

El joven de esta historia verdadera era el Maestro Sheng-Yen, quien continuó hasta convertirse en uno de los mayores maestros Ch’an y líderes espirituales contemporáneos. Un heredero dharma de las dos grandes tradiciones Zen chinas, Soto y Rinzai, este legendario maestro Ch’an eventualmente viajó hacia el Oeste , fundando varios institutos, organizaciones y centros dedicados al estudio del Budismo Ch’an. Al tiempo de su muerte en febrero, a la edad de 79 años, tenía cientos de miles de estudiantes en el mundo. Para muchos, Sheng-Yen fue más que un maestro espiritual; fue un hombre representativo de la rica belleza, ancho y profundidad del Zen chino, una tradición que actualmente está siendo atacada y existe ampliamente en el exilio de su tierra original. En un rol no muy distinto al del Dalai Lama, Shen-Yen trabajó incansablemente para revitalizar la herencia espiritual única de su exiliada cultura, y al hacerlo fue empujado a ejercer más roles y responsabilidades que ese joven buscador hubiera imaginado en 1949 – estudiante, místico, intelectual, educador, maestro espiritual, y hacia el final de su vida, hombre de estado. Fue recientemente votado entre las 50 personas más influyentes de Taiwan en los últimos 400 años, pero aún a las puertas de la muerte se adhirió al principio budista de la impermanencia, escribiendo en su última voluntad el siguiente verso:

“Aunque nada sucede, nos volvemos viejos en nuestras vidas ocupadas. Lloramos y reímos, todo en el vacío. Originalmente, no hay ser. Por lo que la vida y la muerte pueden ser dejadas de lado”.

 

PENOR RINPOCHE (1932 – 2009)

EnlightenNext destaca la partida de otra gran alma, Su Santidad Penor Rimpoche, respetado líder del linaje Nyingma, quien dejó su cuerpo el 3 de abril de 1009. La secta Nyingma, la más antigua de los cuatro linajes principales del budismo (el Dalai Lama es el líder del linaje Gelukpa), es conocida por su práctica de Dzogchen, un camino espiritual no dual que se dice es el camino más simple y directo hacia la liberación – y el más difícil. De hecho, mientras el Budismo Tibetano es a menudo conocido por sus enseñanzas intrincadas, complejas y altamente formalizadas, Penor viene de una linea de cultura tibetana mucho más anclada en la práctica pragmática y la comprensión directa. Como él mismo explicó al fundador de EnlightenNext, Andrew Cohen, en un diálogo que tuvieron en el año 2000, las señales de logro verdadero no tienen que ver con mitología o milagros, sino que pueden verse como “naturalidad, simpleza y habilidad para responder a todo lo que surge en forma espontánea, de una forma que demuestra sabiduría, poder y compasión por todos los seres”.

Penor Rimpoche no solo fue uno de los mayores practicantes contemporáneos de Dzogchen, también fue parte de una generación extraordinaria de líderes tibetanos que huyó de la invasión china y trabajó para reestablecer la tradición tibetana en el exilio. La pérdida del Tibet, como resultó ser, fue una ganancia para el resto del mundo, pues Penor y sus compañeros líderes en el exilio presentaron la cultura budista en tierras bien lejanas al macizo del Himalaya. Al hacer eso, marcaron considerablemente las almas de una generación de buscadores occidentales hambrientos de espiritualidad.

Identificado a la tierna edad de cuatro años como lo que los tibetanos llaman tulku, un logrado maestro en una vida anterior, Penor pasó la mayor parte de su juventud en estudio riguroso y retiro. Cuando tuvo edad, heredó hacerse cargo de más de 400 monasterios en el Tibet, observando el desarrollo espiritual de miles de monjes y presidiendo grandes eventos ceremoniales. Pero Penor no sólo fue un hombre de espíritu, también fue un hombre de acción. Cuando las circunstancias lo llevaron a un exilio en el sur de la India, no dudó en tomar una pala para hacer una nueva piedra angular en su monasterio, o cavar una letrina para sus monasterios en retiro. Reverenciado y amado por sus estudiantes, Penor será recordado por su espíritu intenso y por sus contribuciones a la cultura budista que irán más allá de su vida, así como a los valores espirituales emergentes de un mundo post-tradicional.

 

VIMALA THAKAR: Revolucionaria Espiritual (1923–2009)

Por Elizabeth Debold

Cuando escuché que Vimala Thankar había muerto, en marzo pasado, quedé paralizada, Inmediatamente, sólo por pensar en ella, me encontré a mí misma sumida en la quietud sin tiempo que, como la embriagadora esencia de un perfume seductor, la envolvía a ella y a cualquiera que se le acercara. Yo tengo la notable buena fortuna de haber visto a Vimala dos veces y esos dos encuentros fueron suficientes como para dejar una marca duradera. Conocerla fue un auto-reconocimiento, una reunión con la infinitud oceánica que es la plataforma de todo lo que es, y simultáneamente una flecha flameante hacia el corazón que enciende la revolución interna. Es extraño que haya sido tan poco conocida en Occidente, porque Vimala sostiene un lugar único entre aquellos que han alcanzado el apogeo del logro espiritual. Como una verdadera revolucionaria espiritual, Vimala entregó una feroz independencia y una racionalidad moderna al más profundo de los misticismos y al hacer eso trascendió los límites de su cultura y su género. Liberándose de las limitaciones de la tradición, ella manifestó una nueva clase de iluminación que era sorprendentemente contemporánea, que comprendía lo temporal y lo atemporal, una mutación espiritual radical y una transformación social igual de radical. Su vida y su trabajo resonaron profundamente tanto con las demandas de una India que luchaba por reconocer su independencia como con el impulso hacia la igualdad y la liberación que tuvo lugar en Occidente en los últimos 40 años.

Mi deseo de conocer a Vimala vino de ese impulso particularmente occidental. Habiendo pasado décadas de mi vida comprometida con la liberación social de la mujer, me había comenzado a embarcar seriamente en un camino espiritual. En un viaje a la India, mi maestro, Andrew Cohen, me alentó a viajar con un grupo de mujeres a conocer a Vimala porque era un ejemplo vivo de la liberación espiritual de la mujer. Yo ya tenía curiosidad, había leído una entrevista que apareció en una edición de esta revista en el año 1996. En la entrevista, ella hablaba con una profundidad sorprendente y lúcida sobre los obstáculos que las mujeres enfrentamos al buscar la libertad espiritual. Conocerla en persona –conocer a una mujer que ha recorrido todo el camino- era irresistible. Lo que sea que esperara encontrar en esta mujer liberada desapareció frente a su presencia. En este punto, a finales de los ’90, ya era mayor, estaba retirada de la vida pública y vivía en Monte Abu, una pequeña montaña cerca de Rajastán. Vestida como siempre en impecable sari blanco, Vimala poseía una dignidad que me sobresaltaba. Nunca antes había visto una dignidad similar -una combinación paradójica de nobleza y humildad- en una mujer. Sus ojos eran grandes y suaves, su mirada te envolvía desde un lugar tan profundo que parecía venir desde tu propio interior. Estaba notablemente alerta y atenta, irradiando la misteriosa presencia y quietud de la eternidad. Y quizás aun más sorprendente para mí, era inconmensurablemente fuerte y valiente. Era inamovible, tan profundamente relajada con la vida que era uno con ella. Yo podía de hecho ver en ella como el humano y lo absoluto estaban verdaderamente unidos. Mientras apenas recuerdo de que hablamos, sí recuerdo lo natural y relajada que era, lo delicioso que era estar con ella y cómo sus respuestas a las preguntas que hacíamos venían desde un lugar irreconocible para la mente. Al final de nuestra reunión, se puso de pie, y medía apenas 1,50 metros. Una de mis compañeras exclamó involuntariamente: “¡Es muy pequeña!” Vimala la miró hacia arriba y le dijo: “No señora, ¡es que usted es tan alta!” Parecía inconcebible que una persona tan pequeña pudiera hospedar tan inmensa presencia. Mientras mis compañeras y yo queríamos hablar con Vimala sobre temas relacionados a la mujer, no eran tópicos en los que ella estuviera interesada. El camino a la iluminación, decía, es inherentemente el mismo para mujeres y hombres. Única en las mujeres de logro que conozco, ella no se identificaba con ninguna representación específica de lo divino femenino. En otras palabras, no se consideraba a sí misma como una expresión de ningún aspecto de la Divina Madre o lo Divino Femenino. Ya no sentía fijación con el hecho de ser mujer, tampoco negaba o rechazaba serlo. Su identificación era con Eso, y Eso, no tenía género.

Al mismo tiempo, la historia de vida de Vimala es poderosa porque tuvo que ir en contra de las ideas de cómo debía ser una mujer en su cultura para ganar su liberación. Dueña de una poderosa pasión espiritual, a la edad de tres años saltó a un pozo de casi 30 metros porque le preguntó a un invitado a cenar donde estaba Dios y el invitado le dijo que Dios se escondía en el pozo. Fue muy afortunada de que su padre, el secretario de la Asociación Racionalista India, apoyara su búsqueda, entregándole libros de enseñanzas de cada tradición y alentándola para que encontrara la luz en su interior y no tomara a nadie como su maestro. Como fue varias veces impedida de entrar en ashrams o conectarse con maestros porque era una mujer, Vimala estuvo forzada a estudiar y experimentar por sí sola. A la edad de 19, después de completar una maestría en Filosofía India, tuvo la bendición de sus padres para irse a los Himalayas. Una vez allí, empezó tres meses de práctica intensiva en una caverna donde, como decía, “me llegó la experiencia de una conciencia donde no había yo”. En un punto, en un estado de mucha debilidad porque había pasado mucho tiempo sin comida ni sueño, Vimala se metió al río Ganges, resbaló en una piedra y se cayó. Llevada por la fuerte corriente, pensó que había llegado el final de su vida y que iba a morir, para despertar ocho días después bajo el cuidado del gran maestro Swami Sivananda, quien la había rescatado.

Vimala se rindió frente a sus aspiraciones hacia una iluminación tradicional después de un breve viaje a los Estados Unidos. Testigo de los milagros de la ciencia y la tecnología que entregaba la modernidad, decidió que quería hacer algo para beneficio de la humanidad y regresó a India para unirse al movimiento Bhoodan. Este movimiento social revolucionario inspirado por Gandhi le pedía a terratenientes de buena posición que entregaran tierras a los pobres. En 1956, mientras trabajaba en el movimiento, asistió a una charla de la poderosa figura espiritual del Siglo XX J. Krishnamurti y se encontró a sí misma una vez más atraída hacia la iluminación. “Cuando escuché a Krishnamurti decir ¡Sin autoridad! ¡Sin maestro!, me sonreí a mí misma”, contó Vimala en una oportunidad, reconociendo en él inmediatamente la misma independencia feroz que su padre había cultivado en ella. Aquí había un maestro espiritual que había renunciado a sus ataduras con la religión organizada y estaba defendiendo una forma racional y científica de investigación espiritual. Krishnamurti inmediatamente vio que Vimala era un alma parecida; ambos rechazaban tajantemente las viejas formas de relación discípulo-gurú, las trampas de la religión y las supersticiones esclavizantes que cegaban a tantos hacia la verdad. Después de un número de reuniones con Krishnamurti, una transformación empezó a apoderarse de Vimala. Su liberación final llegó inesperadamente luego de que Krishnamurti acercara sus manos para sanar una potencial infección auditiva que podía ser fatal. Todavía leal a su intensa independencia, Vimala estaba preocupada de que su intervención la colocara en una posición de deuda hacia él. Vimala nunca se había visto a sí misma como una estudiante de Krishnamurti, y tampoco lo veía a él como su maestro. Fue Krishnamurti, sin embargo quien le insistió para que enseñara, llamándola para que fuera “a gritar desde los techos de las casas, anda y haz que ardan. No hay nadie que esté haciendo eso, ni una sola persona”.

Krishnamurti y Vimala Thakar forjaron una nueva iluminación, nacida de un rechazo a las tradiciones e inspirada por la investigación directa, que es fundamental para la racionalidad científica moderna. Ambos le pidieron a la serie de buscadores que se acercaron a ellos que descubrieran por sí mismos la totalidad que yace más allá de la mente. Encuentro desconcertante que ella sea la menos conocida de los dos porque quizás haya sido la más revolucionaria. Por más de tres décadas, desde 1961 a 1991, viajó por el mundo respondiendo a invitaciones para dar charlas y liderar campos de meditación, tratando de despertar a las personas hacia la totalidad de la vida. En 1979, reinventó su activismo social, mirando la evolución social y espiritual como dos lados de un solo proceso integrado. En esto, también, estuvo adelantada a su tiempo, haciendo un llamado para una revolución interna y externa que transformaría los cimientos sobre los que la sociedad se construye. “La revolución, la revolución total, implica experimentar con lo imposible”, escribió una vez. “Y cuando un individuo da un paso en dirección a lo nuevo... la raza humana completa viaja con ese individuo”. Vimala Thakar pasó su vida caminando hacia lo nuevo, por lo que todos le debemos nuestra más profunda gratitud.

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Cosas que todo evolucionario debe saber

Crear un nuevo futuro requiere nuevo vocabulario. A través de los años, hemos ido adoptando muchos términos útiles en nuestro permanentemente evolutivo diccionario EnlightenNext. Por eso decidimos crear esta sección para compartir conceptos claves que encontramos iluminadores, clarificadores y útiles en la aventura de definir los contornos de un nuevo panorama evolucionario.

 

Interioridad  f.

  1. La dimensión de profundidad interna del Kosmos manifiesto que evoluciona.
  2. La conciencia subjetiva en tanto se distingue de la materia objetiva.

Desde el sabio griego del siglo III Plotinus al matemático y filósofo inglés del siglo XX Alfred North Whitehead, varios de los pensadores más influyentes de la historia han reconocido que el universo es bastante más que un mero proceso físico. Oculto detrás de las apariencias externas del mundo material hay, en palabras del sacerdote jesuita y paleontólogo Pierre Teilhard de Chardin, un “interior a las cosas”. A esta otra mitad de la realidad, un espacio misterioso e imperceptible por nuestros cinco sentidos, se le ha llamado conciencia, espíritu, esencia o subjetividad, entre otros. Pero cuando hablamos de la gran historia de la evolución kósmica (*), es útil a veces describirla como simple interioridad.

Vista desde afuera, la evolución del universo aparenta ser una revelación gradual de formas más y más complejas de materia y energía, partiendo de los átomos a las estrellas y de las amebas a los seres humanos. Pero si miramos debajo de la superficie de las cosas, nos damos cuenta de que además de producir una complejidad exterior de orden creciente, la fuerza de la evolución también ha estado originando mayores y mayores profundidades en la sensación interior y la conciencia. Como dos lados de una moneda, explicaba Teilhard, “lo físico y lo psíquico, el sin y el con, la materia y la conciencia, todo ha mostrado estar ligado funcionalmente en un proceso tangible”. Y la dimensión interior de este proceso, creía Teilhard, permea el universo completo, extendiéndose todo el camino hacia arriba y hacia abajo de la escala evolucionaria para incluir “todo tipo de psiquismo, desde las más rudimentarias formas de percepción interior imaginable hasta el fenómeno humano de pensamiento reflexivo”.

“En este despertar a la naturaleza inherentemente integral del proceso completo”, escribe el editor en jefe de EnlightenNext, Andrew Cohen, “algo cambia al nivel de nuestra alma. Reconocemos nuestra significancia. Vemos que nuestra capacidad humana de interioridad profunda –el hecho de que tenemos una conciencia que ha desarrollado la capacidad de reflejarse a sí misma- es la línea de avanzada de la dimensión interna del Kosmos que evoluciona”.

(*) Definición de Kosmos, concepto acuñado por Ken Wilber: la totalidad de la existencia, multidimensional y en evolución continua, que no sólo comprende los dominios físicos sino también biológicos, emocionales, mentales, psíquicos y espirituales.

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Traducción: Bárbara Partarrieu

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