INTUICIONES DEL MAS ALLÁ

El filósofo Michael Grosso examina la sorprendente evidencia de la vida después de la muerte.
Una entrevista de Carter Phipps.

¿Existe vida después de la muerte? ¿Sobrevive la conciencia al fallecimiento del cuerpo? Cuando  la Parca  llama y la existencia física decae, ¿sobrevive realmente algo de nuestra personalidad humana al otro lado de ese límite corporal? Todo depende de aquello en lo que creas, ¿no es cierto? Bien, quizás no. Calladamente, se está acumulando evidencia sólida, y confiable de que pudiera haber algo más que solo seis pies de tierra y polvo entre la vida y la muerte. Una fuente de esa evidencia es el, relativamente nuevo, campo de investigación de “sobrevivencia” que explora la posibilidad de que alguna parte de la personalidad pueda sobrevivir al dominio de la muerte.  Más allá de la tradición, los mitos o los sistemas de creencias, este campo intenta encontrar evidencia empírica tangible,  de que alguna forma de vida, mente, alma, conciencia o personalidad sobrevive independiente de la estructura material.  Después de todo, la muerte es quizás el último test de la relación entre mente y materia. Si la mente es enteramente dependiente de la materia, entonces absolutamente nada debiera sobrevivir a la muerte de la forma física.  Pero si se descubriera  evidencia convincente de lo contrario, una gran cantidad de supuestos quedarían en el aire. El experto en sobrevivencia y académico Dr. Michael Grosso ha estado estudiando esta indagación por décadas y se hace eco de este punto: “Si se pudiera mostrar que la conciencia, incluso brevemente, puede funcionar fuera del cerebro o después de que el cerebro ha sido destruido por la muerte,” escribe, “habría implicancias importantes para la psicología, la política, la medicina, la religión y la psicoterapia.”

Esta expresión quizá se quede corta. La evidencia convincente de la existencia de vida después de la muerte, en cualquier forma, revolucionaría la ciencia y la filosofía de maneras que difícilmente anticipamos. Mientras, en general,  esta búsqueda no ha contado con financiamiento ni apoyo institucional, algunos investigadores comprometidos se han apartado de lo convencional y han arriesgado su reputación para ir tras estas preguntas controversiales. En particular, la División de Estudios Perceptuales de la Universidad de Virginia en Charlottesville, un departamento fundado a través del duro trabajo y dedicación del fallecido Ian Stevenson, ha estado silenciosamente reuniendo evidencia de sobrevivencia por décadas. Solo recientemente estos investigadores, que están peleando una batalla cuesta arriba en el campo académico, han obtenido un poco más de atención de parte de los principales medios de comunicación con libros, películas y programas de conversación dedicados a explorar su trabajo.

El Dr. Grosso es uno de esos teóricos inconformistas que ha dedicado mucho de su carrera profesional a este campo de estudio no convencional. Anteriormente profesor de filosofía quien dejó atrás su vida académica, está afiliado a la División de Estudios Perceptuales y vive  Charlottesville, en dónde tuve la oportunidad de pasar una tarde con él explorando este antiguo tópico que ha adquirido tal relevancia contemporánea en nuestra época racional. Autor de varios libros, incluyendo Vivencia del Próximo Mundo Ahora, Grosso es un pensador de amplio espectro también conocido por su habilidad en “práctica filosófica”, un campo que enfatiza la auto-interrogación y la aplicación de la comprensión filosófica. En un mundo de especialistas e investigadores guiados por los datos, Grosso es un generalista raro y él combina su pasión por la filosofía con una intensa curiosidad por las dimensiones invisibles de la vida. Como descubrí ese día en Virginia, simplemente no hay nadie con mayor conocimiento ni más entretenido con quién conversar acerca de la fascinante búsqueda actual acerca  hoy por este esquivo misterio de la vida después de la muerte.

Enlightennext (EN): ¿Qué evidencia existe a estas alturas de que nuestra personalidad humana pueda sobrevivir a la muerte? ¿Hay algo inmortal dentro de los seres humanos?

Michael Grosso (MG): Los investigadores distinguen entre sobrevivencia e inmortalidad. Este es un punto clave. La inmortalidad implica que no hay muerte. Algunas de las grandes enseñanzas en Oriente enfatizan que hay un núcleo sin tiempo en la personalidad humana, que es impersonal o transpersonal, y que esta parte no sobrevive porque nunca llegó a nacer. En primer lugar, nunca fue creada. En tanto que nosotros, los investigadores que estamos buscando evidencia empírica de que la personalidad humana sobrevive al cambio llamado muerte, hablamos, más modestamente, de sobrevivencia. Tenemos evidencia y podemos hablar acerca de la calidad de esta evidencia que sugiere que algunas personas sobreviven, al menos, por algún tiempo. Sin embargo, no sabemos cuánto.
Los investigadores empíricos están interesados en la sobrevivencia del carácter individual único de la persona—sus recuerdos, sentimientos, pensamientos racionales—todo aquello que hace a Carter Carter y a Mike Mike. La pregunta es qué clase de evidencia empírica hay que sugiera que Mike y Carter sobreviven a la muerte. Los varios tipos de evidencia incluyen apariciones, información de médiums, recuerdos de reencarnación, experiencias fuera del cuerpo, experiencias cercanas a la muerte y apariciones de muertos, todo lo cual parece, simplemente, indicar que algún aspecto de la personalidad ha continuado funcionando después de la muerte del cuerpo. Desde el punto de vista de la corriente principal dentro de la ciencia hoy en día, ésta es una idea provocativa y desafiante porque, la mayor parte de corriente principal de la ciencia, que se identifica a sí misma con el materialismo,  la excluye automáticamente. Por eso es que existe una ceguera y una falta de interés en esta materia.

EN: ¿Qué tipo de sobrevivencia cuenta con la mayor evidencia en este momento?

MG: Diría que no hay una categoría de evidencia que sea más fuerte que las otras. En todas las categorías hay casos sorprendentes. Por ejemplo, existen casos muy sólidos de reencarnación, sólidos casos relativos a médiums, sólidos casos de apariciones y así por el estilo. Algunos son tan asombrosos que me quedo con la conclusión de que la única manera de dar cuenta de ellos es postular alguna forma de sobrevivencia. Mi aproximación sería sugerir que, para llegar a una conclusión acerca de si la gente sobrevive o no a la muerte, uno debe mirar toda esta evidencia en su conjunto.

EN: ¿Podría darme algunos ejemplos de evidencia específica en estos diversos campos?

MG: Seguro. Lo divertido acerca de esta materia es que las historias de casos, en sí mismas, son difíciles de manejar y llenas de detalles triviales y aburridos, pero el efecto acumulado puede ser impresionante. Tomemos el ámbito de los médiums. Es uno bueno para comenzar.
El clásico ejemplo es John Edward quien fue la estrella del programa de televisión Crossing Over.  Él era bueno. Yo estaba convencido de que él tenía genuinas impresiones  psíquicas. Nunca lo he visto actuar en persona pero lo vi muchas veces en la televisión.  Lo qué ocurría, típicamente, era que una persona necesitada y emocionalmente desbalanceada venía y preguntaba acerca de su querido esposo o abuelita que había muerto recientemente y, entonces el médium, Edward, decía, “Veo un hombre con pelo canoso y patillas descuidadas y está vistiendo una camiseta rosada y el dice x.” Y el que escuchaba decía, “Es correcto. El me dijo x una vez y tenía una camiseta rosada favorita y tenía esas patillas divertidas.” Todo exacto. Ahora bien, un escéptico puede decir que, incluso si obtiene esos detalles correctos, ellos no prueban absolutamente nada acerca de sobrevivencia. Cero. Todo lo que muestran es que John Edward --presuponiendo que son realmente aciertos, impresiones correctas—los ha tomado de la mente de la persona que está frente a él. ¿De qué otro modo esa persona podría confirmarlo? En primer lugar, tenía que estar en su mente. Así, éste sería el primer tipo de no evidencia de sobrevivencia.
Ahora bien, elaboremos esto un poco y le mostraré de qué modo yo me convencería de esto: si Edward seleccionó alguna información específica acerca de alguien que la persona que tiene ahí al frente no conocía personalmente y más tarde descubrió, a través de alguna fuente indirecta, registros familiares o lo que fuera, que estuvo acertado. Ahora bien, hay algunas maneras simples de descartar eso también. Uno podría decir que significa que Edward usó su percepción extrasensorial (PES) para seleccionar y reunir información desde otra fuente. Sabemos que los médiums pueden hacer esto. Si usted  estudiara la historia de lo que hacen los médiums, encontraría que  pueden hacer cosas increíbles. Así es que, digamos, que había un registro escrito en alguna parte o, quizás, está en la mente de otra persona no presente; es muy concebible que Edward seleccionara la información inconscientemente. Después de todo, él no sabe cómo lo hace. No sabe cómo está haciendo simple PES.  De hecho, ni siquiera sabe cómo recuerda lo que le sucedió cuando tenía 10 años, porque no entendemos la memoria. Nadie entiende la memoria. Nadie entiende por qué dormimos. Hay mucho que no entendemos acerca de la mente.
Digamos que finalmente concluimos que la información que el médium seleccionó tiene su fuente en una variedad de lugares en el mundo exterior—registros escritos, distintas personas, etc.y supongamos que el médium no sólo obtiene la información correcta sino que la sintetiza en una reproducción coherente de la personalidad del sujeto muerto, como muchos médiums han hecho. Digamos que incluso hablan con la voz característica y usan frases características, etc. A medida que comienzas a desarrollar esta puesta en escena, y ésta supera el conocimiento de la persona con la que él está sentado, se comienza a tensionar la llamada hipótesis de PES.

EN: ¿Quiere decir que se llega a un punto donde realmente se tiene que postular una habilidad de PES extraordinaria para explicar lo que sucede?

MG: Exactamente. Hay muchos, muchos casos que, si los mira en detalle, verá que esta hipótesis parece tan improbable y tan forzada como la hipótesis de sobrevivencia misma. En ese punto usted podría alzar sus manos y decir que es simplemente racional y plausible suponer que esta es evidencia de sobrevivencia. A mi juicio, hay tales casos.
Hay un caso en particular, el llamado caso GP o George Peltham, y lo resumiré brevemente. GP fue amigo de Richard Hodgson, un abogado de Nueva York. El habló de vida después de la muerte con Hodgson y dijo, “Mira, si por casualidad muero primero y sobrevivo, regresaré y te lo haré saber.”Por cierto, el pobre tipo, un neoyorquino de finales de siglo, se cayó de un caballo en Manhattan, se fracturó el cráneo y murió. En un par de semanas reapareció en una sesión de espiritismo a través de la médium Leonora Piper. Ella fue una de los grandes genios en este campo. GP, aunque muerto, se transformó, por así decirlo, en el eslabón conector o el “control” de la médium. El control es la persona situada al medio que conecta a la médium con el otro mundo y facilita la transmisión. Recuerde, GP está muerto en su tumba pero, supuesta y fenomenológicamente está desempeñándose como control. Mientras GP estaba desempeñándose como el control, Hodgson trajo unas 130 personas para entrevistar a la médium.  De esas 130 personas, 30 eran amigos de GP. Usted hubiese esperado que GP reconociera estas personas cuando ellos entraron en el espacio frente a la médium y, por cierto, sin fallar, sólo les respondió a las 30 personas que GP. El las reconoció y sostuvo conversaciones inteligibles, apropiadas y matizadas únicamente con esas personas. A todos los demás no los reconoció. Ahora, ese es un caso que encuentro imposible de explicar por PES, por super PES o por cualquier tipo de PES. Lógicamente, es apenas concebible. Me parece tan absolutamente improbable que para mí es realmente muy asombroso. El mismo Hodgson, quien era escéptico hasta ese momento, se convenció. No solo se convenció, cambió toda su vida. Aparentemente su conducta fue extraña después de ese episodio. Era como si flotara en un sueño. Estaba ansioso por morir, estaba tan absolutamente convencido. Y este tipo era un abogado y filósofo—lo opuesto a un crédulo.

EN: Ese es un ejemplo de espiritismo. ¿Hay casos igualmente convincentes que involucren apariciones?

MG: Diría que quizás la experiencia de aparición más importante es cuando una aparición transmite información verídica a la persona a quién se le aparece, pero a quien no conoce. Esos me golpean como casos muy sólidos. Cuando es un ser querido siempre se puede decir que hay un motivo de parte del receptor para usar sus recursos inconscientes  para mediar la aparición.
Ahora, hay casos registrados como el siguiente: Un extraño va a un hotel donde  pasa la noche y un fantasma se le aparece. A la mañana siguiente él o ella dice “Oiga, anoche había un fantasma en mi pieza.” A la persona se le muestra una foto de alguien muerto y reconoce que la aparición que vio coincide con la fotografía de esta persona que nunca conoció.  Resulta que la persona vivió y murió en esa pieza. No hay motivo, no hay necesidad de parte del receptor para hacer aparecer este fantasma de sobrevivencia. Entonces, ¿cómo lo explica? Me parece que el único siguiente paso evidente es suponer que había algo deambulando en esa pieza, que murió, pero que aún estaba allí. Ahora bien, incluso en esos casos, todavía no usted no tiene exactamente prueba de sobrevivencia, porque es concebible que uno pudiese tener imágenes o formas de apariciones que deambulan, que están de alguna manera atadas al espacio físico.

EN: ¿Está diciendo que no necesariamente constituye sobrevivencia del individuo o de la personalidad? ¿Podría ser algún tipo de efecto sombra de muerte?

MG: Correcto. No necesariamente indica sobrevivencia de la conciencia del individuo. Podría ser algún tipo de efecto sombra. Así, lo que se necesita no es sólo una entidad identificable que podría ser, como usted dice, una sombra vacía de una persona alguna vez viva, sino que se necesita evidencia de que esa entidad interactúa inteligentemente. Y tenemos cualquier cantidad de casos como ese. Otro criterio general de objetividad para fenómenos de aparición es la multiplicidad de testigos, especialmente perros u otros animales.  Hay un caso ruso maravilloso, muy bien documentado, donde un niño llamado Andre muere en el otro lado del pueblo. Al momento de morir, una imagen suya aparece en una casa y, el primer ser que la observa o reacciona a ella, es un perro. Por supuesto, el perro no dice: “Hola, ese es un fantasma.” Pero mira fijamente a esta esquina y, entonces, otras personas comienzan a mirar. Y ocho personas observan la aparición de este niño. Ocho personas, incluyendo el perro, son testigos de la misma aparición moviéndose alrededor. Así, por lo menos, debes suponer que algo está ahí. Digo que es simplemente absurdo decir que todos ellos estaban teniendo algún tipo de alucinación que cada uno eligió por contagio. Tonterías. Algo hay allí. La pregunta es qué. En este caso particular es un niño que no vivía en la casa por lo que es difícil decir que sus recuerdos están físicamente asociados con cualquiera de los objetos visibles. No era su familia, en consecuencia, no hay relación emocional. Ahora bien, mi sobrina, cuando su papá murió, me contó esta historia:ella fue a la sala del funeral y, cuando entraba, se sintió muy deprimida. Pero, entonces alzó la vista y allí estaba su padre parado frente a ella, radiante, sonriéndole. Esto disminuyó su temor y su ansiedad y fue capaz de soportar el funeral con más compostura.
Esta  bella historia  no tiene mucho peso para mí como evidencia de sobrevivencia. ¿Por qué? Porque podrías decir fácilmente que ella conjuró una alucinación de su papá muerto como un—

EN: Un alivio del estrés psicológico.

MG: Exactamente. Pero si la misma aparición ocurre con un extraño que nunca conoció a su padre y si, digamos, ofrece alguna información específica, precisa pero desconocida para otras personas, eso sería diferente.
Déjeme contarle otro clásico caso de aparición. Este está en la literatura. Es frecuentemente repetido y está realmente documentado en la historia legal de Carolina del Norte, por lo que es un caso válido. No pierdo el tiempo con casos cuya autenticidad no me convence. El padre de este hombre joven había muerto hace 4 años. En el único testamento conocido de su padre, él dejó sus posesiones a sólo uno de sus hijos. Había otros tres hijos y una esposa, todos ignorados. Cuatro años más tarde, uno de los otros hijos veía continuamente una aparición de su padre; y su padre le dijo dónde estaba realmente su último deseo y testamento.  Estaba escondido en una antigua Biblia. Como era de esperarse, el hijo consiguió un amigo para que lo acompañara, alguien responsable como para ser un testigo confiable,  y ellos encontraron el testamento. Nadie sabía de su existencia. El testamento fue validado. Estaba debidamente firmado por el padre y era auténtico. Fue ingresado a las cortes y sus posesiones fueron redistribuidas. Esa es la historia en breve.
Bueno, este es el punto.  Puedes ver lo poderoso que es este caso. Ninguna persona viva sabía acerca de la existencia de este testamento. El único que supuestamente sabía era el hombre muerto y pareciera que es él quien aparece en una serie de sueños y apariciones para dar las instrucciones. Más aún, el padre, la aparición, sigue apareciendo incluso después de que el testamento fuera descubierto porque estaba enojado por algo. Por supuesto, es concebible que el hijo usara su propia clarividencia y, por alguna razón, una noche, cuatro años más tarde, el conjurara estas apariciones de su padre y dilucidara subconscientemente donde estaba el testamento. Usted podría decir eso--así el caso no es cien por ciento convincente para mí. Pero parece improbable. ¿Por qué esperar cuatro años? Y, ¿por qué armar este lío? Por qué no simplemente tener un destello: “Está en la Biblia.”  No tienes que ver al padre. Finalmente, ¿por qué el padre continúa apareciendo después de que la información fuera entregada? Pienso que este es un caso muy poderoso de sobrevivencia, aunque se basa solamente en la versión de un hombre. Siempre es concebible que el sujeto simplemente inventara todo el asunto. Pero, ¿por qué este tipo, un hombre de negocios corriente, por qué inventaría una historia como esa y trataría de convencer a la gente de ello? Simplemente no tiene sentido.

EN: De manera que usted ha hablado acerca de médiums y apariciones. Y sé que en su libro Vivencia del Próximo Mundo Ahora, también ha escrito acerca de recuerdos de reencarnación, experiencias fuera del cuerpo, experiencias cercanas a la muerte e incluso apariciones de lecho de muerte. Si usted toma toda esta evidencia  en conjunto, ¿qué tan convincente es el caso de sobrevivencia en su globalidad?

MG: Hay una cosa muy interesante llamada lógica modal que los filósofos estudian y hay grados de evidencia. Al menos usted podría distinguir entre varios grados tales como: “no hay evidencia”, hay “evidencia débil”, hay “evidencia sugerente”, hay “evidencia sólida” o, hay “evidencia absolutamente contundente.” Yo diría que, en algunos casos específicos, por ejemplo, la evidencia de sobrevivencia podría ser caracterizada de sólida. Pero no tanto como para no poder concebir alguna explicación alternativa. No estoy seguro, sin embargo, si existen casos empíricos que no estén sujetos a revisión. Y el problema con la vida después de la muerte es que no tenemos una manera teórica sistemática de dar cuenta de estos fenómenos, de modo que aunque tenga instancias individuales que parecen ser casos de sobrevivencia irresistibles y sólidos, una persona estrictamente racional probablemente será influenciada por la atmósfera, el clima intelectual de pensamiento.

EN: Entonces, dado todo lo que ha aprendido investigando esta materia, ¿usted espera sobrevivir a la muerte?

MG: No, no espero realmente sobrevivir a mi muerte.

EN: ¿Por qué no, dado lo que acaba de decir?

MG: Estoy hablando acerca de una intuición. Mi mente me dice que no puedo explicar algunos de esos casos que le mencioné. La única manera en que puedo encontrarles sentido es suponer que hay alguna forma de sobrevivencia. No se desprende de ahí que me sienta emocionalmente convencido de que voy a sobrevivir.

EN: La mayoría de la gente tiende en la otra dirección. Hay muchas personas que dirían, “La cultura me está diciendo que no es verdad pero, emocionalmente, estoy convencido de que voy a sobrevivir.” Cualquier cantidad de personas está exactamente en la posición opuesta a aquella en la usted se encuentra.

MG: Diría que emocionalmente ellos están convencidos de que necesitan sobrevivir. Confunden sus sentimientos con necesidad. No sé si necesito sobrevivir.  Fue Goethe quien dijo que todo merece perecer. No estoy seguro de que merezca existir para siempre. Si, me gusta la idea de una aventura que continúe. Por otra parte, en particular, no temo a la muerte.  La muerte es nada. ¿Cómo podría temer a nada? No temo a los más o menos catorce mil millones de años anteriores a mi nacimiento en el siglo XX en los cuáles era nada. ¿Cómo podría temer a lo que viene después?
Para mí, la investigación relativa a la sobrevivencia puede llevarte sólo hasta aquí: mientras más escribo sobre sobrevivencia, más me intereso en el misticismo. Usted sabe, trabajamos duro para ser buenos científicos. Recogemos todos los datos y nos convencemos de que existe vida después de la muerte. Ese es un logro real y es una buena cosa y aplaudo a todos aquellos que lo han hecho. Me he persuadido de que la sobrevivencia es un buen caso, pero ¿dónde voy a partir de aquí? Lo que sugiero es que estos datos nos ofrecen razones poderosas para creer que somos mucho más que nuestros cuerpos físicos. Quiero llegar al fondo de eso. Quiero que mi vida se oriente hacia experiencias mucho más profundas. He vislumbrado algo en sueños, algunas nociones de experiencia en meditación, momentos de inspiración en arte, algunas experiencias psicodélicas, estados de la mente asociados con alegría y con amor, etc. Esa es la dirección hacia la que me quiero mover.

EN: ¿De modo que la investigación en sobrevivencia lo ha instalado en un sendero espiritual más profundo?

MG: Eso es correcto y, en particular, escogería un elemento que parece conectar experiencias cercanas a la muerte y visiones de lecho de muerte con uno de los dominios centrales de la experiencia espiritual, llamada experiencia de la luz. La luz aparece en todas partes en estas experiencias. Fenómenos de luz extraña han sido reportados por artistas, por médiums. Fenómenos fantasmales parecen estar bañados con una extraña clase de luz. Es una parte de las experiencias místicas y de las experiencias cercanas a la muerte.  Es casi como si estuviéramos obteniendo evidencia de una completa variedad de fuentes que, entre ellas, corroboran mutuamente que esta calidad de luz o iluminación es intrínseca a las experiencias de conciencia.
Por supuesto, la luz es un rasgo central de la experiencia mística. Mi intuición es que la experiencia medular de conciencia, según informada por místicos, corrobora las afirmaciones de las experiencias cercanas a la muerte y de las visiones de lecho de muerte. La idea básica es que, a medida que el individuo es despojado de su equipamiento corporal y de las asociaciones con la experiencia corpórea—lo que posiblemente podría ocurrir a medida que mueres, porque te estás retirando del mundo sensorial y todo se está cerrando y no hay estímulos ingresando—lo que te queda es conciencia. Incluso el Libro Tibetano de la Muerte describe esta confrontación con la conciencia desnuda, infinita. Y hay momentos similares en las experiencias informadas por los grandes místicos o incluso en las experiencias místicas espontáneas que tienen personas normales, o en las experiencias de personas que meditan mucho.
Soy un modesto meditador, un meditador minúsculo, pero tengo suficiente experiencia, y suficiente en la forma de sueños, para estar convencido de que hay una conciencia pura impregnando la realidad humana que se revela en una variedad de contextos.

EN: Parece que, al final, muchas preguntas acerca del asunto de la sobrevivencia se reducen a cómo uno ve la naturaleza de la conciencia.

MG: Nada de esto tiene ningún sentido a menos que usted postule alguna conciencia fundamental que es transpersonal. No es sólo mía. Es sólo conciencia—como el aire que respiro no es mi aire. Pienso que los místicos que han ido a lo más profundo (ellos son los más grandes psicólogos experimentales del mundo, en mi opinión), aquellos que persistieron en el experimento hasta el límite absoluto o fueron suficientemente afortunados por alguna gracia o don, casualidad o accidente como para que el velo se rasgara y se hayan enfrentado a una conciencia pura sublime, no necesitan más prueba. Una vez que tuvieron esa experiencia, no necesitan prueba. La mente, como un proceso de inferencia, fue trascendida completamente. Estoy descubriendo que la manera en que pienso acerca de esto—habiendo establecido que hay pistas buenas, sólidas de la absoluta realidad y sobrevivencia de la conciencia—es que esas son sólo pequeñas pistas, pequeñas salpicaduras en mi cara. Ahora quiero meterme al mar. Quiero navegar en el profundo mar de la conciencia.

EN: ¿Es difícil existir en un contexto científico que puede ser tan hostil a varias de las ideas de las que usted habla, especialmente cuando se trata de conciencia?

MG: Pienso que Thomas Jefferson tiene algo que decirnos acerca de eso. Dijo que necesitas oposición. Tenemos que tener oposición. No importa si es la iglesia, el gurú, los políticos o los héroes artísticos de la época. Todos necesitan oposición o se instalarán en un estado de petulancia, confianza y lujuria por el poder. Eso es lo que Blake dijo: “La oposición es verdadera amistad.” Puede que nunca sea perfecta, puede que la utopía misma sea, verdaderamente, un estado imposible, pero tenemos que tener esa esperanza. Eso es lo que nos mantiene en movimiento, nos inspira, nos desafía. Pero tiene que haber conflicto y oposición. En el momento en que no exista, estás muerto, espiritualmente muerto—y esa es la peor clase de muerte.