EL GENIO SALIO DE LA BOTELLA – Resumen

El Dr. Thomas Barnett explica por qué la globalización puede ser realmente la fuerza más unificadora, progresista y liberadora en la historia humana.
Entrevista de Carter Phipps

El  famoso historiador Will Durant dijo una vez: “La mayoría de nosotros  dedica  mucho tiempo a las ultimas veinticuatro horas y muy poco a los últimos seis mil años”. Es en esta introspección de largo plazo que EnlightenNext se complace en presentar el trabajo del Dr. Thomas Barnett, un estratega geopolítico único, quien combina un sentido futurista de la esperanza y el optimismo con un sentido de la sobriedad y el contexto propios de la historia.

El escribe:

Muéstrenme dónde la globalización es amplia, con conectividad de redes, transacciones financieras, flujo de medios liberales y seguridad colectiva y yo les mostraré regiones que desarrollan gobiernos estables, altos estándares de vida y más muertes por suicidio que por asesinatos. Pero muéstrenme dónde la globalización se está encogiendo o está derechamente ausente y yo les mostraré regiones plagadas por regímenes políticos represivos, pobreza en todos lados, enfermedades, homicidios de masas constantes y –lo más importante- conflictos crónicos que incuban la siguiente generación de terroristas globales.

Con su nuevo libro, Grandes Poderes, Barnett dilucida una concepción provocativa y original del rol de Estados Unidos en el mundo. En las manos de Barnett, la historia aparece como un contexto poderoso en el cual entender el desarrollo que está experimentando nuestra sociedad mundial globalizada. Él reclama que la propia subestimación de la historia norteamericana al integrar cincuenta estados en una nación unida, entrega el punto de partida para apreciar los variados desafíos que enfrentamos globalmente mientras trabajamos para amalgamar a todo el mundo en una red de trabajo de naciones más segura, pacífica y próspera. Mientras sus políticas son difíciles de catalogar como de derecha o izquierda, ciertamente no son tradicionales y post-ideológicas; su trabajo desafía a vacas sagradas en ambos lados del espectro. El idealismo de Barnett y su pasión por el activismo que quiere un cambio positivo, han captado la atención de progresistas así como muchos combaten su gusto por el poder militar, su entusiasmo por la globalización y su concepción positiva con respecto al rol de Estados Unidos en este joven siglo. En un mundo espiritual enamorado del momento presente, un mundo de negocios enamorado de ganancias de corto plazo y un mundo político enamorado de ciclos de elecciones, Barnett nos ayuda a elevar nuestra mirada de las distorsiones del día a día y posarnos más profundamente en las dinámicas de desarrollo de nuestro pasado, cambiando nuestra perspectiva y ayudándonos a cambiar el mundo más efectivamente.

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